PSICOLOGIA








Amnesia anterógrada, una explicación neuropsicológica

La amnesia anterógrada es un déficit de memoria selectivo que generalmente ocurre como consecuencia de un daño cerebral en el cual la persona presenta dificultades severas para almacenar la nueva información, al contrario, los recuerdos anteriores al daño se mantienen intactos.
Esta disfuncionalidad implica un daño grave en la memoria a corto plazo, lo cual puede hacer que ante la más mínima distracción, la persona olvide toda la conversación que acaba de sostener.
Sin embargo, lo más curioso es que algunas personas con este tipo de amnesia pueden aprender nuevas habilidades y hábitos, incluso aprender nuevos juegos o escribir en sentido inverso. Su daño solo afecta el almacenamiento de los hechos y eventos.
El daño cerebral usualmente está ubicado en el hipocampo y áreas del lóbulo temporal medio asociadas al mismo. ¿Por qué el hipocampo? La respuesta es muy sencilla, esta área actúa como un pasaje donde se almacenan los hechos de forma provisional hasta que pasan, generalmente, al lóbulo frontal. El hipocampo sería algo parecido al almacén de la memoria a corto plazo, si este almacén no permite contener la información, entonces será imposible establecer los recuerdos. Los daños en el hipocampo y las zonas adyacentes suelen ser consecuencia de un accidente cerebrovascular, un aneurisma, epilepsia, encefalitis, hipoxia o envenenamiento por monóxido de carbono, aunque también se observa en los estados iniciales de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
No obstante, la amnesia anterógrada también puede ser producida por daños en el cerebro basal anterior, un grupo de estructuras que producen la acetilcolina, un componente esencial que nos permite almacenar la información nueva. La forma más común de daño que afecta esta zona son los aneurismas.
Finalmente, la amnesia anterógrada también puede presentarse como consecuencia de un daño en el diencéfalo. Aunque vale aclarar que actualmente no se maneja mucha información sobre la explicación de base. El Síndrome de Korsakoff es una de las patologías que incluye la amnesia anterógrada y presenta daños en esta estructura cerebral.
Probablemente el caso real de amnesia anterógrada más conocido mundialmente sea el de Clive Owen, un músico británico que desarrolló este trastorno en su forma más severa a partir de una encefalitis. Concretamente, su memoria solía durar entre 7 y 30 segundos. A la vez, recordaba pocos detalles de su vida anterior y de carácter muy general aunque nunca olvidó el amor que sentía por su esposa. Una de las habilidades que se mantuvo intacta fue tocar el piano; no obstante, una vez que terminaba la composición musical, inmediatamente olvidaba que la había tocado. En este caso las áreas afectadas eran el hipocampo, el lóbulo temporal y el frontal por lo que también tenía dificultad en controlar sus emociones pero al mantenerse intacto su cerebelo, podía recordar cómo tocar el piano. Como su memoria era tan corta en el tiempo, los consecuentes recordatorios escritos que se le recomiendan llevar a cabo a las personas que sufren de este trastorno en Clive eran totalmente inoperantes ya que, terminándolos de escribir, los olvidaba por completo.
Fuentes:

Goodwin, J. (2006) Forget me not. Reader’s Digest; 123-131.

Aggleton, J. P. & Saunders, R. C. (1997) The Relationships Between Temporal Lobe and Diencephalic Structures Im plicated in Anterograde Amnesia. Memory; 5 (1 /2 ): 49-71.

Publicado por Jennifer - Rincon de la Psicología.com


COMO SE INICIO LA PSICOLOGIA


Se ha dicho que "la psicología tiene un pasado largo pero una historia corta". Como ciencia, data de aproximadamente hace 100 años, cuando Wilhelm Wundt fundó en Alemania un laboratorio psicológico. Sin embargo, el interés en la mente y el comportamiento es tan inmemorial como el hombre.
La Grecia antigua conoció casi todos los grandes temas de la psicología. Hace tres milenios, el poeta Romero se admiraba de cuán singular es cada personalidad humana: "A este hombre, un dios le da dotes guerreras; a otro, el don de la danza; a otro, el del canto y la lira, y a otro más, Zeus tonante le concede una mente lúcida."
El concepto aristotélico de catarsis era en parte una teoría psicoterapéutica: al presenciaren el teatro las tragedias, la gente sentía miedo y compasión, lo que limpiaba de malas emociones sus mentes. Y según Esquilo, "la palabra es el médico de la mente enferma". Dos mil años después, Sigmund Freud recurriría a las tragedias griegas para explicar sus teorías sobre el inconsciente, y también a la palabra (a lo que el paciente dice) como base del psicoanálisis.
Hipócrates, padre de la medicina, con moderno criterio decía que las enfermedades mentales tienen causas naturales y que en el cerebro residen las emociones y el pensamiento. Y muchos hallazgos recientes amplían la idea de Aristóteles, en cuanto a que la psique (la mente) es parte del cuerpo, y que la razón y la moral se desarrollan conforme el cerebro procesa los datos procedentes de los sentidos.
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