domingo, 3 de marzo de 2013

AL CEREBRO LE DUELE UNA RUPTURA AMOROSA


No será aquello de "corazón partido", pero las rupturas amorosas pueden ser más dolorosas de lo que imaginamos y generar dolor físico de verdad en el cerebro. Según un estudio, el dolor generado por un rechazo es más que simplemente una figura retórica. Las regiones del cerebro que responden al dolor físico se solapan con las que reaccionan al rechazo social y las neuronas duelen. Según un nuevo estudio que analizó imágenes cerebrales de personas involucradas en rupturas amorosas, el dolor por el amor perdido no es una metáfora.
 "Estos resultados dan un nuevo significado a la idea de que el rechazo duele", escribieron el profesor de psicología Ethan Kross de la Universidad de Michigan y sus colegas que participaron de la investigación que será divulgada en la edición del martes de la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias. El coautor del trabajo, Edward Smith, de la Universidad de Columbia, explicó que la investigación muestra cómo acontecimientos psicológicos o sociales pueden afectar regiones del cerebro que los científicos pensaban que estaban dedicadas al dolor físico. De cierta manera, "estamos diciendo que no se trata de una metáfora", aseguró Smith en una entrevista telefónica. El estudio involucró a 40 voluntarios que pasaron por una separación amorosa no deseada en los seis meses previos y quienes afirmaron que pensar en la ruptura les hacía sentirse intensamente rechazados. Los científicos utilizaron imágenes de resonancia magnética para estudiar los cerebros en cuatro situaciones: cuando veían una fotografía de la ex pareja y pensaban en la separación; cuando veían una fotografía de un amigo y pensaban en una experiencia positiva con esa persona; cuando un dispositivo colocado en su brazo producía un calor suave y reconfortante y cuando ese dispositivo se calentaba lo suficiente como para causar dolor, pero no daño físico.
 Las dos situaciones negativas -pensar en la pérdida de una pareja y la quemadura- ocasionaron una respuesta en las partes solapadas del cerebro, es decir, dolor, según descubrieron en el estudio. Investigaciones previas no habían podido mostrar una relación entre el dolor físico y el dolor emocional, pero en ellos se había utilizado un acontecimiento menos dramático, como simplemente que a uno le digan que no le cae bien a otra persona, aseguró Smith. La gran diferencia con este estudio es que se trataba de personas que estaba pasando por un proceso doloroso, que de hecho habían sido rechazadas y aún se sentían mal por eso. Otros trabajos han demostrado que el estrés emocional, como por ejemplo perder a una persona amada, puede afectar físicamente a la gente y Smith indicó que estudios como éste pueden ayudar a los investigadores a pensar formas de ayudar a las personas sensibles a la pérdida o al rechazo.


 Enlace fuente: http://www.clarin.com
Por RANDOLPH E. SCHMID,
 PUBLICADO EN Eutimia.com Salud Mental
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