miércoles, 27 de febrero de 2013

PORQUE VEMOS FORMAS DONDE NO LAS HAY


Nuestro cerebro está tan acostumbrado a ver caras que usualmente detectamos los rasgos faciales allí donde no los hay, como en las piedras, las nubes o una mancha en la pared. Este fenómeno se conoce muy bien en la Psicología y recibe el nombre de pareidolia. En práctica, la pareidolia consiste en percibir erróneamente un estímulo que es vago o aleatorio y darle una forma reconocible.

Obviamente, todas las personas no tenemos la misma habilidad para distinguir rostros de patrones aparentemente inconexos. Por eso ahora un estudio se ha preguntado por qué algunas personas son más propensas que otras a percibir rostros ilusorios.
Para responder a esta pregunta los investigadores seleccionaron docenas de fotos, algunas recordaban vagamente el aspecto de un rostro y otras no. Las imágenes eran muy variadas e incluían desde muebles hasta paisajes naturales, ciudades y rocas.
Para elegir a las personas, los investigadores usaron tres anuncios diferentes. En una ciudad publicaron que estaban buscando a personas que viesen lo paranormal desde una perspectiva positiva, en otra que necesitaban personas que creyesen en el mundo espiritual invisible y en una tercera, que buscaban personas escépticas sobre el fenómeno paranormal.
Entre todos los candidatos, seleccionaron a 47 personas. Así se conformaron tres grupos: quienes creían en la actividad paranormal, los religiosos y los ateos. A cada persona se les mostraron las fotos seleccionadas y se les pidió que dijesen qué veían en ellas. También se les preguntó si podían distinguir caras humanas.
Lo interesante fue que quienes creían en lo paranormal o en el mundo espiritual, distinguieron más rostros que quienes se consideraban escépticos o ateos. En otras palabras, estas personas se mostraban más sensibles ante los patrones aparentemente inconexos y tendían a conformar caras.
Por supuesto, este no es el primer experimento que se realiza intentando comprender por qué algunas personas le confieren diferentes significados a los patrones visuales. En el pasado ya se había demostrado que quienes creen en lo paranormal, tienen la tendencia a sacar conclusiones basándose en una evidencia inadecuada o no del todo objetiva.

¿Fenómeno social o filogenético?

Las explicaciones a este fenómeno son muchas. Por ejemplo, Jeff Hawkins afirma que se debe a que los seres humanos tenemos una tendencia a conformar patrones según nuestras experiencias y creencias. Esto explicaría por qué los médicos pueden distinguir órganos humanos con mayor facilidad que el resto de las personas en imágenes aparentemente confusas. En práctica, nuestro cerebro le confiere un sentido a lo que vemos en dependencia de lo que hemos vivido e incluso, según nuestras expectativas.
Carl Sagan nos propone otra teoría. Afirma que se debe a una técnica de sobrevivencia ancestral ya que en el pasado, identificar los rostros amigos de los enemigos era fundamental para no perder la vida. Así, nuestro cerebro se fue perfeccionando y en la actualidad estaría programado para identificar rostros humanos usando poquísimos detalles. Así podríamos reconocer a una persona en la distancia, incluso con poca luz.
En el 2009 se desarrolló un estudio muy interesante que apoyó la teoría de Sagan. En este experimento se apreció que percibir rostros humanos en imágenes confusas provoca una activación en la corteza ventral fusiforme, una respuesta que se aprecia cuando vemos caras reales pero no cuando vemos objetos. Los científicos hipotetizan que esta zona se fue especializando en el reconocimiento de los rostros y que actúa de forma prácticamente automática para después darle tiempo a nuestro cerebro de percibir si la cara muestra ira y agresividad o si, por el contrario, es un rostro amigo.
Obviamente, esta teoría filogenética no explica del todo por qué algunas personas son más propensas que otras a ver rostros. Por ende, considero que la explicación más adecuada sería que, aunque tenemos una mayor facilidad para distinguir los rostros humanos en relación con los objetos, nuestras experiencias y expectativas desempeñan un papel fundamental en el momento de conformar una imagen a partir de pistas confusas.


Fuentes:
Riekki, T. et. Al. (2012) Paranormal and Religious Believers Are More Prone to Illusory Face Perception than Skeptics and Non-believers. Applied Cognitive Psychology.


Hadjikhani, N.; Kveraga, K.; Naik, P. & Ahlfors, S. P. (February 2009) Early (M170) activation of face-specific cortex by face-like objects. Neuroreport; 20 (4): 403–407.






Art. Publicado por Jennifer en Rincon de la Psicologia

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