jueves, 23 de junio de 2011

La capacidad de recordar nos permite imaginar el futuro

Nora Bär
Enviada especial – Lanación.com


CAMBRIDGE, Estados Unidos.- El 19 de abril de 1995, Timothy Mc Veigh, veterano de la armada norteamericana, detonó un camión cargado de explosivos frente al edificio Alfred Murrah, de la ciudad de Oklahoma: 168 personas murieron y 450 resultaron heridas.

Tras el ataque, se desató una encarnizada búsqueda de dos personas a las que se llamó John Doe I y John Doe II. Mc Veigh resultó ser John Doe I, pero John Doe II nunca fue localizado. Y, al parecer, nunca existió... al menos como partícipe del ataque. Fue producto de una inquietante distorsión de la memoria de Tom Kessinger, un mecánico que trabajaba en el negocio en el que Mc Veigh había alquilado el camión.

Kessinger recordaba vívidamente que Mc Veigh había alquilado el vehículo con una persona que tenía un tatuaje en el cuerpo. Pero lo que en realidad había ocurrido fue que alguien como John Doe II había estado en el negocio... un día después del ataque: era Todd Bunting, un hombre inocente que no había tenido nada que ver con el ataque. Y que no había ido con Mc Veigh, sino con alguien que se le parecía.

"La memoria de Kessinger había incurrido en un error clásico -explicó el doctor Daniel Schacter, investigador de la Universidad de Harvard, durante una presentación en el Taller Kavli de Neurociencias, del MIT, que acaba de finalizar en esta ciudad-: en primer lugar, había mezclado dos episodios y los había fusionado en uno. Y además estaba convencido de que era verdad."

Según Schacter, que explora la relación entre las formas conscientes e inconscientes de la memoria, sus distorsiones y cómo utilizamos nuestros recuerdos para imaginar posibles escenarios futuros, estos errores son altamente significativos por sus consecuencias legales y sociales, y constituyen la primera causa de procesamientos erróneos, según el registro de www.innocenceproject.org . (De hecho, algo similar le ocurrió a uno de sus colegas, Donald Thomson, graduado como él en la Universidad de Toronto: una mujer lo acusó de haberla violado. Afortunadamente, Thomson tenía una buena coartada, porque en ese momento estaba dando una charla en la TV. Ella estaba viendo el programa cuando un individuo ingresó en su casa y ella confundió ambos episodios...)

Episodios como éstos son muy atractivos para los científicos, porque dejan al descubierto los engranajes de la mente, subrayó Schacter: "Hoy no pensamos en la memoria como una reproducción perfecta del pasado, sino como un proceso de construcción mucho más activo".

Ya en 1932 el psicólogo Frederic Bartlett observó en su libro Recordar ( Remembering , Cambridge University Press) que si les contaba historias a diferentes personas y después les pedía que las recordaran éstas no sólo las repetían con algunos datos faltantes aquí y allá, sino que se verificaba un proceso de integración mucho más activo y que conducía a distorsiones. "El tiempo probó que tenía razón -cuenta Schacter-. Cuando recordamos eventos pasados lo que hacemos es reunir información de distintas fuentes."

Es más: diversos estudios realizados en ambientes controlados sugieren que los recuerdos falsos y los verdaderos se alojan en la misma región del cerebro.

"Mark Twain decía que cuando era joven podía recordar todo, ya sea que hubiera pasado o no, pero que a medida que se hizo mayor sólo podía recordar las cosas que nunca habían sucedido -bromeó Schacter-. Lo curioso es que las imágenes de resonancia magnética funcional son similares para los recuerdos verdaderos y para los falsos, aunque los primeros parecen caracterizarse por un mayor acceso a detalles sensoriales y perceptuales. Y esto, a su vez, se refleja en una reactivación de circuitos involucrados en la percepción, como los auditivos."

Recuerdos del futuro

Pero tal vez lo más notable de este mecanismo sea que, de acuerdo con las hipótesis actuales, la memoria episódica no sólo es importante para registrar el pasado, sino también para planear el futuro. "Combinamos elementos de nuestra experiencia para imaginar qué puede ocurrir y eso es precisamente lo que nos hace propensos a tener recuerdos erróneos", agregó Schacter.

Algunos de los indicios que sugirieron esta conexión entre el pasado y el futuro se presentaron casualmente en su laboratorio a partir de un caso conocido como KC, un paciente amnésico por causa de un accidente de moto que había dañado su lóbulo temporal medio y frontal. KC no podía recordar ningún episodio particular... pero tampoco imaginar su futuro personal.

"El neurobiólogo sueco David Ingvar observó que cuando nuestro cerebro recuerda está ocupado planeando patrones de comportamientos alternativos hipotéticos, algo así como una simulación de comportamiento -agregó Schacter-. En los últimos años surgieron importantes evidencias de conexiones entre el pasado y el futuro. Hay por lo menos cuatro estudios que mostraron que quienes recuerdan el pasado con más detalle también imaginan con más precisión el futuro. Nosotros encontramos una correlación de más del 90% en estudios con adultos sanos. Y en las imágenes de resonancia magnética, las mismas áreas involucradas en recordar el pasado y en imaginar el futuro." Digno de un argumento borgiano, sin duda...
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