miércoles, 1 de septiembre de 2010

SE FUE EL FORT DA

Hilda Doolittle., escritora y paciente(2) de Freud, cuenta en su testimonio que el famoso analista parecía preguntarse ¿Qué será de mis nietos? mientras la amenaza nazi se cernía sobre Europa. Lo cierto es que por lo menos algunos de ellos fueron recompensados con la longevidad.
Hace pocos meses murió Ernest Freud, nieto del famoso Sigmund y protagonista de uno de los pasajes más tiernos y conmovedores de la literatura psicoanalítica: el Fort Da.(3)

En efecto, pocos dudan que uno de los textos más importantes del creador del psicoanálisis es Más allá del principio del placer, redactado en parte gracias al concurso de su nieto de tres años.
¿Era el niño una precoz mente brillante como alguna de ésas que las revistas suelen mostrar apoyadas en algún sorprendente coeficiente intelectual? Nada de eso, simplemente Ernest Freud solía jugar delante de su abuelo que, entre otras cosas, era un hombre que sabía observar.
Quizás una de esas tardes en que la casa se aliviaba de visitas y afanes cotidianos, al abuelo le llamó la atención la pasión con que el pequeño reunía en el mismo gesto el lanzamiento de su yo yo con el grito de ¡Fort ( fuera en alemán) para luego, con el mismo esmero, recoger el carretel, aunque esta vez acompañado con un sonoro ¡Da. ( aquí )
No le habrá llevado mucho tiempo al avezado analista elucidar que el nieto tramitaba mediante el juego “algo impresionante”(4).. Por cierto, el niño -cuyo padre estaba en el frente de combate- acudía a su Fort Da cada vez que la mamá abandonaba el hogar para concurrir a su trabajo.
Algunos sostienen que de esta manera el pequeño infligía al objeto el mismo trato que él sentía padecer cada vez que su mamá partía.
Sin embargo, hay algo más allá del placer que reporta vengarse del otro por la ofensa que supone no ser siempre considerado como lo más importante. En efecto, lo que Ernest le enseñó a Freud es una eficaz manera de tramitar nuestra ineludible condición de objeto.
Porque lo que el pequeño arrojaba en ese yo yo era su más íntima y radical alteridad. Elaboraba así la indeterminación propia de quien se encuentra a merced de los avatares y contingencias propias de todo ser humano. Esa misma con la que tanto nos cuesta convivir a las personas adultas y que a menudo nos empuja a echar culpas al otro antes de habilitar el paso entre el Fort y el Da.
Muros que separan naciones, campos para inmigrantes, crímenes xenófobos, barrios exclusivos, vidrios polarizados….el costoso privilegio de pertenecer. ¿Acaso la insatisfaccióN que se padece en el adentro no se alimenta de un enquistado terror al afuera?

POR SERGIO ZABALZA

Bibliografía Consultada

(1) Psicoanalista. Hospital Alvarez. Equipo de Trastornos Graves Infanto Juveniles.
(2) H. D. Tributo a Freud, Argentina, Shapire, 1979.
(3) Ernest Wolfgang Halberstadt Freud nació el 11 de Marzo de 1914 y falleció el 30 de septiembre del 2008 a las 10 pm. Ver biografía en El niño del carretel. Una visita a Ernest Freud por Adriana Prengler Czernik, publicado en el 3º número de la revista Fort. Da ( www.fort-da.org )
(4) Sigmund Freud, Más allá del principio del placer en Obras Completas, A. E. tomo XVIII, página 16.
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